Cuando crees que lo sabes todo, que tu opinión es la correcta, siempre pasa algo que te hace ver que estabas equivocada. Quizá el miedo hizo que no fueses capaz de enfrentarte a lo que realmente eres y tu sola te engañas, creyendo que lo que haces, lo haces de una forma correcta, y... Sin embargo, un día te das cuenta de lo equivocado que estás, que no siempre han fallado los demás, que tú también has fallado y tomas la decisión de ser coherente con lo que dices ser.
Actuar de acuerdo a lo que sientes, dejando la rebeldía, y quizá con algo de temor de no estar a la altura o rendirte antes de tiempo, como pasó otras veces.
Hace unos días me dí cuenta que no basta con decir "soy sumisa", que hay que actuar de acuerdo con lo que se dice. Siempre dije que era una sumisa rebelde y que me gustaba que me pusieran en mi sitio, hoy pienso que no es que sea una sumisa rebelde, sino que escudándome en mi rebeldía, he huído de aceptar normas, o alegando ser despistada,no me he enfrentado con mis miedos de frente, plantándoles cara.
Sí, soy sumisa y ahora debo actuar como tal. Sé que no será "coser y cantar", que habrá cosas que me cuesten. Que entregar el cuerpo o el dolor, es relativamente fácil, pero entregar la mente lleva su tiempo. Para hacerlo hay que estar realmente segura de a quien la entregas.
Por fin he decidido quitarme el caparazón, mostrarlo todo de mí, y entregarme de verdad, sin miedo al fracaso.
He decidido ser enteramente sumisa.
